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   Caminos de Oriente

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FILOSOFÍA ORIENTAL

La filosofía es una forma de ver el mundo que está grabada en una sociedad o en una cultura. La vamos incorporando desde niños, sin que nos demos cuenta.

Algunas personas toman más elementos de esa filosofía predominante, otras menos. Esto genera nuestra forma de ver las cosas, y también una escala de valores que rige nuestras vidas y que suele determinar que seamos felices, plenos, alegres, o que estemos siempre angustiados y amargados.

Hay personas que emprenden cosas sin mucha preocupación y siempre salen adelante, mientras que a otras parecería que las persigue una especie de mala suerte.

En occidente se suele creer que esto es puro producto de la casualidad, pensamos que lo único que se puede hacer es resignarse a las circunstancias. Sentimos que hay una especie de destino escrito que nos amenaza y nos produce temor. Eso ocasiona que nos empecemos a prohibir cosas (por ejemplo: no gastamos dinero en un veraneo porque no sabemos cómo nos va a ir el año que viene, no hacemos un viaje por temor a lo que nos pueda pasar, etc.). El enfoque occidental es: "ante la duda abstente", o "más vale malo conocido que bueno por conocer". Esto es un obstáculo al progreso, y va generando un miedo a actuar, a la vida, a la muerte, una especie de freno que nos vamos imponiendo.

En cambio los orientales suelen decir: "ante la duda hay que actuar". Es mejor actuar, aunque sea equivocándonos, porque eso nos hace crecer. Si no actuamos, no podemos aclarar la duda y perdemos la posibilidad de vivir ese hecho. A través de los aciertos y de los errores crecemos y nos perfeccionamos. Mientras que el oriental disfruta de una situación de riesgo (siempre que el hecho lo merezca), el occidental se suele preocupar mucho por dicha situación.

Visto desde el sentido profundo del yoga, sabemos que nuestros conceptos filosóficos producen internamente ondas mentales que condicionan la forma en que vivimos. Una persona que está angustiada o enojada irradia un tipo de onda, y una persona que está contenta, optimista, irradia otro muy distinto.

Las ondas actúan en todas las cosas que existen, por lo tanto la realidad de cada uno, buena o mala, depende de las ondas que uno irradie. Esa realidad obedece a leyes internas muy profundas, y se puede modificar, manejar y cambiar. Para producir el cambio externo debemos conocer esa realidad interna, basada en la filosofía que hemos absorbido.

Cuando el hombre empieza a descubrir que existe una parte interna que no se ve, que es donde están las causas, se asombra, queda fascinado. De allí nace el concepto de filosofía, que significa "amor a la sabiduría", que no sólo es un ansia de conocimientos, sino que además el filósofo busca el sentido de la vida, un camino, una misión, trata de comprender la vida para poder adaptarse y modificar la realidad de acuerdo a como él la necesita. Deja de ser un observador pasivo para participar activamente en la realidad.

No se trata de decir que todo lo occidental está equivocado, ni que todo lo oriental es magnífico. Las dos filosofías tienen cosas importantes, pero la occidental no toma tanto en cuenta lo trascendente, se basa más en el intelecto que en el sentimiento. No se esfuerza en comprender las leyes de la mente interna, por eso no se asocia a la enfermedad con sentimientos o pensamientos irradiados por la mente, y se considera a las enfermedades, el envejecimiento y la muerte como problemas serios que no se pueden modificar. Para obtener seguridad se recurre al poder económico, tratando de acumular bienes materiales. Se considera que al tener amigos, afectos, al sentirse importante, más gente se atrae. Así se genera una escala de valores en función de las posesiones, y van apareciendo las competencias desleales. Todo esto lleva al ser humano a la corrupción.